TELQUINES

Telquines: 

En la mitología griega, los Telquines (‘difamador’) eran nueve hermanos mitad marinos y mitad terrestres, con cabeza de perro, la parte inferior del cuerpo en forma de cola de pez o serpiente, y los dedos de las manos palmeados. Eran conocidos como niños-peces, hijos de Ponto y Talasa, y fueron los primeros habitantes de la isla de Rodas, que entonces se llamaba Telquinis en su honor.

 

Los relatos sobre los Telquines son escasos, y en ellos aparecen en tres roles diferentes:

 

Hechiceros y daimones envidiosos: Se decía que tenían el poder de destruir con sus mismos ojos y aspecto, y podían provocar granizo, lluvia y nieve, además de adoptar cualquier forma que quisieran. Mezclaban agua estigia con azufre para destruir animales y plantas.

 

Artistas: Se creía que habían inventado artes y tradiciones útiles y que fueron los primeros en fabricar imágenes de los dioses. Trabajaban el latón y el hierro, y fabricaron la hoz con la que Crono castró a Urano y el tridente de Poseidón, ambas armas ceremoniales.

 

Identificación con otros seres míticos: Algunos mitos los identifican con los dáctilos ideos o los daimones proseoous. Estrabón afirma que algunos Telquines rodios acompañaron a Rea a Creta y criaron al infante Zeus, siendo llamados Curetes.

 

Definición: Los Telquines tienen caras de perro, con hocicos negros, ojos marrones y orejas puntiagudas. Sus cuerpos son elegantes y negros como las focas. Tienen patas cortas, mitad aleta y mitad pie, y manos similares a las humanas con garras afiladas. Según la descripción de Percy, si mezclas un Doberman, un niño humano y un león marino, se parecerán a un Telquín. Un Telquín adulto puede llegar a medir dos metros y suelen ladrar, gruñir y caminar como patos.