León de Citerón:
El León de Citerón era una fiera que azotaba los rebaños de Beocia y fue matado y desollado por Heracles. Esta hazaña se considera una de las primeras del héroe. A diferencia del terrible León de Nemea, el León de Citerón no tenía capacidades especiales, por lo que Heracles lo venció por medios convencionales, aunque le tomó cincuenta días de caza para lograrlo.
Durante ese tiempo, Heracles fue hospedado por Tespio, rey de Tespias (Beocia), quien tenía cincuenta hijas. Tespio fraguó un plan para concebir un hijo con cada una de ellas del poderoso héroe, que entonces tenía solo dieciocho años. Existen varias versiones sobre cómo Tespio logró esto. La más aceptada dice que Heracles yació con una doncella diferente cada noche, creyendo que era siempre la misma. Otras versiones sugieren que yació con todas en una sola noche, o con solo 49, siendo una condenada a la virginidad vitalicia por oponerse. El número de hijos varía entre cincuenta y cincuenta y dos, ya que la hija mayor y la menor tuvieron hijos gemelos. Lo único constante es que toda la descendencia fue masculina.
Después de derrotar al León de Citerón, Heracles lo desolló y vistió su piel, un atuendo que se convertiría en su característica distintiva. Más tarde, cambiaría esta piel por la del León de Nemea.
Tras derrotar al león de Citerón, Heracles lo desolló y vistió su piel, atuendo por el que se le conocería de ahí en adelante; después, cambiaría la piel del león de Citerón por la del León de Nemea.