Pan:
Pan (‘todo’) era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana, se identifica a este dios como Fauno. Pan también era el dios de la fertilidad y la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir a ninfas y muchachas por los bosques en busca de sus favores. En muchos aspectos, el dios Pan tiene cierta similitud con Dioniso.
Era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coriciana. Se le atribuían dones proféticos y formaba parte del cortejo de Dionisio, ya que se suponía que seguía a este en sus costumbres. Pan era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las selvas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.
Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la siringa, también conocida como Flauta de Pan. Le agradaban las fuentes y la sombra de los bosques, donde solía esconderse para espiar a las ninfas. Se dice que Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia creían que, cuando una persona dormía la siesta, no debía ser despertada bajo ningún motivo, ya que esto interrumpía el sueño del dios Pan. En este aspecto, Pan se aproxima a la noción de Demonium Meridianum (Demonio del Mediodía).