LEÓN DE NEMEA

León de Nemea: 

En la mitología griega, el León de Nemea (léon tes Neméas; en latín Leonem Nemeum) era un despiadado monstruo que vivía en Nemea. Se le considera hijo de Tifón y Equidna o de Ortos y Quimera, aunque también se ha dicho que podría haber caído desde la luna, como hijo de Zeus y Selene. El primer trabajo de Heracles fue matar al León de Nemea y despojarlo de su piel.

 

El león aterrorizaba los alrededores de Nemea y tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas. Cuando Heracles emprendió la caza del león, se hospedó en casa de Molorco antes de dirigirse a la guarida de la fiera. En su primer enfrentamiento, Heracles utilizó su arco, sus flechas, un garrote hecho de un olivo y una espada de bronce, pero todas las armas resultaron inútiles. La morada del animal tenía dos entradas, y Heracles lo azuzó hasta que el león penetró en ella. Entonces, Heracles taponó una de las entradas, lo acorraló por la otra, lo atrapó y lo estranguló.